sábado, 26 de noviembre de 2011

El mecenazgo en el renacimiento

La actividad creativa, mezcla de especulación y técnica, no hubiera sido posible sin la intervención de los mecenas. Siempre ha existido un patronazgo o apoyo económico para que las empresas artísticas sean posibles, pero durante el Renacimiento la relación mecenas-artista-obra se produce a otros niveles: no se trata sólo de financiar empresas artísticas destinadas a una función publica, religiosa o política, donde el patrono puede aparecer como donante, sino que se financia algo para propia exaltación, prestigio y gloria personal o familiar. El patrono deja de ser un simple oferente para pasar a ser también actor de la historia. El mecenas y su familia aparecen en las representaciones como actores, aunque sean de temática religiosa. Ya no se trata de personajes de tamaño humilde incorporados a la escena, sino de actores de una dualidad, personajes de la historia real y de la historia asumida en la escena.


 En el momento en que aparece un tipo nuevo de comitente o mecenas, que pertenece a la aristocracia o a la burguesía de mercaderes, los programas artísticos dejan de ser monopolizados por la Iglesia (cuyas máximas dignidades pertenecen también a dichas clases). Los dispendios en obras de arte que son los bienes producidos en aquella época, contribuyen a esclarecer y confirmar un status social y cultural de la familia, la casta o el clan. Es el fenómeno del lujo, vinculado a la burguesía, como antes lo estaba al culto religioso. El encargo asume un papel de ostentación de prestigio político, ideológico y social, y todas las grandes familias compiten en ello, lo cual beneficia a la creación artística. Todas las cortes europeas se hacen con los servicios de los mejores artistas (Francisco I, Carlos V, Enrique VIII, los Papas).

Esto es posible porque los artistas comienzan a independizarse de la rígida estructura gremial para entrar en un nuevo sistema de mercado artístico: el sistema de contratación permanente de artistas, a sueldo o por superficie pintada, y el sistema de encargo de una obra determinada, según rígidos compromisos escritos (…).
 
Este encargo sólo se puede realizar a través de una organización corporativa centralizada en talleres (bottegha), en los que se hace de todo: orfebrería, pintura, escultura, decoración efímera para fiestas o representaciones teatrales. En una misma obra colaboran muchas veces varios autores. Es un sistema de trabajo y de mercado artístico donde la individualidad del artista es cada vez mas respetada, resultado de un proceso en el que de la artesanía gremial de la Edad Media se pasa a la maestría del taller y se desemboca luego en el artista.


También hemos de tener en cuenta los viajes formativos a Italia, condición casi indispensable para alcanzar la categoría de maestro. Estos viajes, juntamente con el traslado de artistas italianos, el comercio de estampas o grabados de los talleres y la importación de obras, constituyen el eje transmisor de temas y formas a otros países. Todo ello contribuirá a la expansión del Renacimiento y dará origen a las distintas versiones renacentistas fuera de Italia, normalmente tardías.

Preguntas: 

 1.¿Quiénes eran los mecenas? y que beneficio sacaban de aquello?
2.
¿Qué tipo de arte realizaban los artista que patrocinaban los mecenas?


1 comentario: